16 de Agosto de 2009

Transitando los caminos de la historia - Nota 180 - Parte 3

Rebelión de alumnos en Villa María

Escribe:

Jesús Chirino


En una casa de la calle Jujuy, el lunes 29 de junio de 1964, a tres cuadras de distancia de la Escuela del Trabajo se escuchaba música que provenía del colegio. En ese domicilio vivía, y aún vive, Jorge Alamo entonces alumno del primer año en la institución. Recuerda que las agujas del reloj familiar apenas habían superado las siete de la mañana y llegaban sones de marchas militares y del Himno Nacional Argentino. Su mamá le preguntó si había alguna actividad especial en la escuela. Nos dice "no me acuerdo bien la fecha, pero era el año ´64 y fue un hecho histórico aquello que, desgraciadamente, nunca fue narrado en Villa María".

Aquel día

Entonces Jorge era un adolescente al que los hechos impresionaron de gran manera, quizás por ello insiste "fue un hecho histórico que nunca se narró en Villa María como tal… Imaginate que los alumnos tomaron un colegio en los años sesenta... lamentablemente nunca lo pude ver la prensa, tanto la escrita como la televisiva"

En ese tiempo la escuela, rememora, "tenía alumnos de mucha más edad, era gente que venía desde el campo a estudiar". Ese día cuando llego a la escuela había alumnos que "gritaban y saltaban". Todos los mayores estaban "arriba del techo gritando, me subí al techo entonces. Allí había gomeras con piedras y remaches cortados en los talleres"

Según los relatos, en esos momentos el también ex alumno Carlos Beltrami ya estaba en la escuela. Es él quien señala que la estrategia se venía armando desde tiempo antes, mediante reuniones afuera de la escuela se fueron coordinando cosas. "Algunos lo hablaron con sus padres, en mi caso no. Había que ser cauto en ese aspecto para no avisar que iba a haber una toma".

Los alumnos internos llegaban el día domingo a la escuela, aquella vez no fue diferente. Era una noche de mucho frío, "había un entendimiento entre los alumnos de adentro - es decir los internos que habían llegado a la tardecita – con los de afuera y a eso de las dos de la mañana, más o menos, una veintena de muchachos entramos". Para entonces los de adentro "ya habían interrumpido el teléfono de la casa del director que estaba en la esquina".

Cuando ingresaron, sigue recordando Beltrami, "tomaron a los preceptores del internado, en una especie de prisioneros. Se los encerró en la enfermería, por supuesto sin ningún tipo de agresión… Después se trabó la puerta, se puso la Bandera, se preparó el equipo de música para poner la marcha militar de la mañana, la marcha de entrada. En esa época en lugar de tocar timbre se ponía una marcha que indicaba que iniciaba la jornada".

Cuando comenzó a llegar el personal "sonó la marcha y se armó el despelote, asomó el director por la puerta para ver qué pasaba, le habían puesto un banco en la puertita por la cual él salía". Eso debe haber ocurrido a las 7:30 horas, que es la mencionada como horario de la toma por el diario Los Principios.

Por otra parte, "los internos ya estaban todos acomodados. Dejaron entrar a los cocineros para hacer el mate cocido, esa parte se organizó bien. Los alumnos subieron a los techos… algunos prendieron hogueras para calentarse un poquito". Los alumnos estaban saltando arriba del techo, habían tomado la escuela, "exigiendo la renuncia del director señor Luis Angel Seco" tal cual publicó la prensa.

De ese director, Alamo recuerda que "era muy recto… muy malo para nosotros". Luego reflexiona, "creo que muchas cosas cambiaron para bien y otras para mal, yo creo que nosotros debemos respetar a los maestros pero no tenerles miedo. Todo lo que es miedo significa odio, rencor, significa no dar un paso adelante sino dar un paso hacia atrás. Nunca hay que tener miedo, respeto sí. Hay que respetar a todos".


Jorge Alamo narró sus recuerdos